Morir cuerdo y vivir loco

Enric Ochoa-Prieto

don quijotísimoDe pronto, Alonso Quijano detiene el galope. Desmonta a Rocinante y observa el molino con asombro. La visera levantada deja entrever su ceño fruncido. El hidalgo, torpe y de aspecto frágil aunque siempre alto y digno, mira a un lado, a otro, atónito, asustado como nunca ante el leve rumor de los pedazos de su mundo al derrumbarse. El hombre que simplemente había leído demasiado no puede más que quedarse inmóvil al saberse atrapado al otro lado del espejoen esa irrealidad tan suya, tan fantástica, tan inexistente.

Una nube negra atraviesa la estepa, cubriendo el campo y oscureciendo su cara. Lleva años persiguiendo fantasmas. Todos son sabedores de su locura, de su temor a la nada, de su lucha sin sentido.

Todos menos él hasta ahora, pues el hidalgo parece haber recuperado la lucidez perdida.


– Se lo dije – grita Sancho desde lejos. Don Quijote se gira, aturdido–. Se lo…

View original post 864 more words

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s